Conociendo la Abadía de Holy Cross en Irlanda

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Irlanda es un país que pocos conocen más allá de algunas figuras como la banda musical U2 y su cantante Bono o la lucha del IRA. En esta tierra que ha sufrido numerosas tragedias políticas y económicas hoy encontraremos paisajes inolvidables. Nuestra recomendación turística de hoy es acercarnos a la Abadía de Holy Cross en la zona de Thurles.

Considerada una de las grandes joyas arquitectónicas de Irlanda, la Abadía no figura en los circuitos turísticos oficiales de la zona pero aún así es uno de los grandes Monumentos Nacionales que no puede faltar en la visita a Irlanda de cualquier amante de los templos y edificios emblemáticos.

La construcción de la abadía comenzó a finales del siglo XII por orden de los monjes Benedictinos pero luego cambió de orden convirtiéndose en uno de los grandes templos cisterciense de la región. Durante varios años el templo alojó los fragmentos del Lignum Crucis, la cruz sobre la que Jesucristo fue clavado. No está del todo claro la proveniencia de la reliquia pero la versión más extendida dice que fue el sacristán de la Basílica de San Pedro quien la cedió a la Abadía de Holy Cross.

La abadía está relacionada también con momentos oscuros de la historia irlandesa. En 1632, durante el período conocido como Guerra de Cromwell, el templo quedó en ruinas.
Permaneció así durante varios años hasta que en 1882 el gobierno decidió convertir el templo en Monumento Nacional y redactó una legislación especial para protegerla y restaurarla. Recién en 1969 quedó completa, y si bien no es la abadía completa las zonas que aún quedaron en ruinas conservan una gran belleza difícil de describir.

Considerado uno de los conjuntos medievales más importantes de Irlanda, la Abadía de Holy Cross invita viajeros de todas las religiones a sumergirse en la historia y conocer sus rincones.

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